Project 52
Hay que tener estómago - Bruna Kury
Comisariada por Thais de Menezes
15 de mayo - 12 de junio, inauguración viernes 15 de mayo a las 19h
A lo largo de casi dos décadas, la práctica de la artista Bruna Kury tensiona los aparatos de control, vigilancia y captura inscritos en la mundivisión de la blancura imperialista-colonial. Su exposición individual "Hay que tener estómago" opera como un contrapunto directo a una realidad atravesada por estas políticas de aniquilación.
En este contexto, el cinismo neoliberal se presenta como una economía de ingestión del mundo: una boca permanentemente abierta a la captura y la asimilación. Nada le es exterior — todo es engullido, procesado y devuelto como valor. Sus mandíbulas se mueven bajo grilletes imperialistas; un régimen que absorbe incluso el arcoíris de las identidades y opera sobre un paisaje de escombros. Una garganta profunda, revestida de petróleo, sostiene este flujo, cuyo estómago procesa las violencias que se convierten en circulación y en combustible del sistema.
Este cinismo deja de ser postura y se materializa en las políticas de muerte y en la fetichización de la brutalidad. El espectáculo de las marcas que financian este desastre seduce con sus colores intensos, al tiempo que organiza la violencia contra existencias marcadas como objetivo por la colonialidad. Se trata de una coreografía falocéntrica, sostenida por fuerzas armamentistas que cuantifican vidas como de menor valor en un mercado bombástico, que goza en la incidencia de los golpes.
Es esta política de impacto la que perfora, estalla, rompe y produce una estética de escombros y polvo. Sin embargo, Bruna Kury se sitúa precisamente en la fisura de este régimen: las fracturas dejan de ser únicamente vestigios de violencia y pasan a operar como un campo activo de negación de ese orden y de creación de otras experiencias de ruptura. Cuerpos, archivos y polvos no permanecen como residuos de la ruina, sino que se afirman como materia de reinscripción y disputa.
“Hay que tener estómago” orienta, así, una posición: no la de la asimilación, sino la de la metabolización. Se trata de observar, en el escombro, la contra-fuerza como aquello que permanece del impacto y abre fisuras en el propio régimen que lo produce. Y, ante ello, la pregunta se impone: ¿disponemos también, de hecho, de otro estómago capaz de reorientar este impacto?
Thais de Menezes
Bruna Kury es anarco-transfeminista, cineasta, performer, artista visual, sonora y táctil. Enfocada en obras atravesadas por género, clase y raza frente al cis-tema patriarcal cisheteronormativo y las opresiones estructurales (guerra de clases).
Su trabajo integra colecciones como la Pinacoteca de São Paulo y el MUTHA (Museo de Historia y Arte Transgénero). Colabora con las editoriales “Monstruosas” y “Fera Livre” y ha participado en residencias como Konvent (España), Capacete (Río de Janeiro), Comunitaria (Argentina) y Pivô (Brasil, 2020).
Ha organizado proyectos como la residencia “Post-PornôPirata” (Fortaleza) y participó en el Festival Libres y Soberanas/Performacula (Quito). Entre sus exhibiciones recientes destacan Sense esquerda no hi ha punt de llum (Centre d’arts Santa Mónica, 2025), Maniquís en Museo de Arte Transfemenino de México (2026), Desejo Negativo (Galeria Martins e Monteiro, 2026), Cartografías visuales para una escrita LGBTI+ (Espaço Arte Vivo, São Paulo, 2023), Entrañas - Els nostres cossos són camps de batalla (Centre LGBT, Barcelona, 2023) y Do vôo às narinas respirar (HOA Gallery, São Paulo, 2023).
Durante la pandemia estrenó dos películas para KuirPoetry y SexualHealers (Alemania). Actualmente estudia en el PEI, Programa de Estudios Independientes en MACBA y trabaja en su tercera película.
Thais de Menezes es investigadora de arte y curadora independiente, con actuación entre Europa y América Latina. Su práctica se desarrolla desde perspectivas contra-coloniales, mediante procesos colaborativos y multidisciplinares, con énfasis en las epistemologías del Sur.
Colabora en prácticas de análisis de procesos de restitución y en lecturas críticas sobre la construcción de la racialización en la historiografía del arte desde el siglo XIX, así como en la activación crítica de acervos mediante metodologías contra-hegemónicas.
Su trabajo integra investigación, mediación y formulación curatorial en la construcción de marcos educativos y en la apertura de diálogos entre contextos artístico-sociales, institucionales e iniciativas colectivas independientes.